¿Cómo afecta una ola de calor a la conducción en moto?

un motorista conduce un día de mucho calor

La conducción en moto durante una ola de calor puede convertirse en un importante factor de riesgo tanto para motoristas particulares como para profesionales que pasan horas al manillar. De hecho, la preocupación ha llegado hasta la propia Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, cuyos integrantes han denunciado las dificultades y los peligros de patrullar sobre dos ruedas en episodios de temperaturas extremas. Una situación, por cierto, que coincide con las advertencias realizadas por la propia Dirección General de Tráfico (DGT) sobre los efectos del calor en la seguridad vial.

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La Guardia Civil denuncia los riesgos de patrullar en moto con temperaturas extremas

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria dentro del cuerpo, ha vuelto a poner sobre la mesa un problema que afecta directamente a los agentes destinados al control del tráfico. Según AUGC, los guardias civiles son obligados a patrullar en moto pese a las elevadas temperaturas registradas durante las olas de calor.

En este sentido, la asociación considera que la decisión de utilizar la moto o el coche patrulla debería recaer en los propios agentes, ya que son quienes conocen su estado físico y las condiciones reales del servicio. Sin embargo, denuncian que la elección continúa dependiendo de los mandos.

Actualmente, para que un agente pueda justificar el cambio de la moto al vehículo patrulla debe acreditarse que la temperatura exterior supera los 35 grados durante, al menos, un tercio de la jornada laboral, un requisito que, según AUGC, resulta complicado de cumplir en muchas ocasiones.

¿Por qué una ola de calor aumenta el riesgo durante la conducción en moto?

Los efectos del calor extremo sobre la conducción en moto no son únicamente una cuestión de incomodidad. Diversos estudios citados por la DGT apuntan a que circular con temperaturas superiores a los 35 ºC incrementa en torno a un 25% el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. El motivo es que el organismo humano entra en una situación de estrés térmico que afecta directamente a las capacidades cognitivas del conductor, que sufre:

  • Disminución de la capacidad de concentración.
  • Pérdida de agudeza visual.
  • Aumento del tiempo de reacción ante un imprevisto.
  • Mayor sensación de fatiga.
  • Incremento de la somnolencia.
  • Mayor irritabilidad durante la conducción.

Los expertos advierten de que estos efectos pueden llegar a ser comparables a los que provoca el consumo de alcohol en cuanto al deterioro de los reflejos y la capacidad de respuesta.

Los motoristas, más expuestos que los conductores de coche

A diferencia de quienes viajan en un automóvil con aire acondicionado o climatizador, los motoristas reciben de forma directa la radiación solar, el aire caliente y el calor que desprende el propio asfalto.

Además, el viento que incide sobre el cuerpo no siempre refresca. En jornadas de temperaturas extremas actúa como un flujo de aire muy caliente que acelera la evaporación del sudor y favorece una deshidratación progresiva, muchas veces sin que el conductor perciba una sensación inmediata de sed.

Tras varias horas sobre la moto, la combinación de calor, deshidratación y exposición continua al sol incrementa notablemente el cansancio físico y mental, reduciendo la capacidad para reaccionar ante cualquier incidencia en la carretera.

¿Cómo afecta el calor extremo a la moto?

Pero las altas temperaturas no solo repercuten en el conductor. Además, pueden afectar a diferentes componentes de la moto relacionados con la seguridad activa:

  • Neumáticos. El incremento de la temperatura del asfalto provoca que el aire de su interior aumente de presión respecto a la medición realizada en frío. Un neumático excesivamente inflado reduce su superficie de contacto con el firme, comprometiendo el agarre y aumentando el riesgo de pérdida de estabilidad.
  • Frenos. Con calor, el sistema de frenos trabaja en condiciones más exigentes. La menor capacidad de refrigeración de discos y pastillas puede afectar a su rendimiento cuando se realizan frenadas repetidas, especialmente en recorridos largos o puertos de montaña.

Por otra parte, el aire caliente contiene menos oxígeno, lo que puede repercutir ligeramente en la eficiencia de la combustión y obligar al motor a trabajar en condiciones térmicas más severas.

10 de julio. Por Revista Tu Moto. Ilustración creada con IA para fines editoriales.