Mis viajes favoritos en moto por España

atardecer con el castillo de Sancti Petri al fondo
a ojo de buen motero

En esta ocasión, voy a compartir algunos de mis viajes favoritos en moto por España. Desde el cálido sur gaditano hasta el Cantábrico, pasando por tierras castellanomanchegas y riojanas, son rutas que he disfrutado recorriéndolas y, en el caso de algunas, aún sigo haciéndolo.

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Mis viajes favoritos en moto

De Madrid a Chiclana de la Frontera

De mis viajes favoritos en moto, este con mi amigo Lalo es, posiblemente, el que recuerdo con más agrado. Comenzábamos unas vacaciones que pretendíamos pasar en familia. El destino era Sancti Petri –en la imagen superior, su castillo–, en Chiclana de la Frontera (Cádiz). Nuestras respectivas mujeres e hijas irían en coche, pero nosotros queríamos llevar las motos. Así que salimos un poco antes que ellas. Tres días antes.

Partimos de Madrid a media tarde. Hablamos del mes de julio y el calor apretaba. Nos propusimos una etapa corta hasta Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real). En plan tranquilo, por Toledo, nos plantamos en nuestro destino en un par de horas. Allí disfrutamos de la hospitalidad de mi padre. Refrescante bañito en la piscina, cena en el porche, copa, conversación bajo las estrellas…

A la mañana siguiente, ruta hasta Córdoba, por Fuencaliente y Montoro, con generosa parada en Puertollano para desayunar. Como en la jornada anterior, otros 200 kilómetros. Aparcamos las motos junto a la famosa mezquita y, con bastante acierto, encontramos un lugar para comer.

De nuevo en las motos, el calor nos hizo sufrir. Recuerdo que paramos en una gasolinera para repostar y empaparnos de agua, por dentro y por fuera. Menos mal que esta etapa era corta. Apenas 100 kilómetros hasta Carmona (Sevilla), donde teníamos reserva en un hotel. Después de aparcar las motos y quitarnos las ropas de motero, nos zambullimos en la piscina. Una vez refrescados, y con el sol ya escondido, salimos a cenar en una terraza de esa hermosa localidad.

Tras una noche tranquila y reparadora, y un desayuno en el hotel, nos dispusimos a cubrir la última etapa de nuestro viaje hasta Sancti Petri: 181 kilómetros por la ruta de los pueblos blancos. La primera parada fue para tomar un café, acompañado de una tostada con manteca colorá, en Morón de la Frontera (Sevilla). De allí a Arcos de la Frontera (Cádiz), donde calentamos el embrague subiendo a su castillo detrás de un BMW alemán que apenas cabía por las calles del pueblo. La vista desde allí valía la pena.

El último tramo nos llevó a nuestro destino y aún llegamos con tiempo suficiente para aparcar las motos, hacer el registro en el hotel y reservar mesa en el restaurante antes de que llegasen nuestras esposas e hijas.

Un alojamiento hostelero de la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera.
Un alojamiento hostelero en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera.

De Toledo a Ciudad Real

Todos los paisajes tienen su encanto. Como soy manchego, mi espíritu se ensancha frente a los grandes espacios abiertos y el horizonte lejano. Me sosiega la soledad y quietud de los campos serenos. Cuando voy a Ciudad Real, mi tierra natal, elijo ir por Toledo. Desde la planicie, siempre es un placer contemplar la silueta de la monumental ciudad. Dejándola atrás, la N-401 nos adentra en la campiña manchega. Sonseca y Orgaz son localidades con mucha historia, gastronomía y arte.

Más adelante encontramos un puerto de montaña, el de Los Yébenes, que puedes evitar haciendo uso del túnel pero que ofrece curvas y buenas vistas. Ya en la provincia de Ciudad Real, Fuente el Fresno y Malagón son buenos lugares donde comprar aceite, buen queso y vino. A la altura de Peralvillo cruzamos el Guadiana. Pocos kilómetros más y llegamos a Ciudad Real, municipio tranquilo y acogedor donde se tapea muy bien. Sin duda, otro de mis viajes favoritos en moto.

vista de la Plaza Mayor de Ciudad Real
La Plaza Mayor tiene su origen en la fundación de Ciudad Real en el siglo XIII.

De Soria a Logroño

Por familia y amigos, empecé a visitar La Rioja y mi corazón motero se enamoró de aquella tierra. Siempre que me es posible voy en moto. 330 kilómetros desde Madrid por el camino más rápido. Pero me quiero centrar en los 100 últimos. Desde Soria hasta Logroño por la N-111. Para mí, una de las mejores carreteras para un motero.

Desde el año 2008 puedes ahorrarte la subida al puerto de Piqueras cogiendo el túnel, pero si el tiempo, cronológico y/o atmosférico es favorable recomiendo el ascenso. La bajada es la puerta de entrada a la sierra de la Cebollera. Curvas y más curvas a orillas del muy truchero río Iregua. Pueblos de cuento: Villanueva de Cameros, Pradillo, Torrecilla en Cameros… Y si no os importa alejaros un poco de la ruta, Ortigosa de Cameros y El Rasillo de Cameros también merecen la pena. Así comprenderéis por qué es uno de mis viajes favoritos en moto.

Un turista toma fotografías en una calle del casco antiguo de Logroño
Un turista toma fotografías en una calle del casco antiguo de la capital riojana.

De Gijón a Santander (y viceversa)

Con frecuencia resido en Gijón y tengo amigos en Santander, así que voy y vengo de una localidad a otra con asiduidad. Estos itinerarios forman parte de mis viajes favoritos en moto y no me canso de recorrerlos.

Desde Gijón a Santander puedes ir, si tienes prisa, por la A8, que pese a ser una autovía es bonita por el paisaje que atraviesa. Pero el verdadero encanto está en la N-632 y, más tarde, la N-634. Discurren paralelas a la autopista, bordeando la costa. Cuatro horas para hacer 190 kilómetros.

Todas la curvas del mundo. Un centenar de localidades, todas merecedoras de una parada. Puedes echar el día entero y la semana, si te lo tomas con calma. Villaviciosa, Lastres, Colunga, Ribadesella, Llanes, San Vicente de la Barquera (ya en Cantabria), Comillas y Suances son paradas casi obligatorias. Por supuesto, tanto Gijón como Santander merecen algo más que una parada. Así que este pequeño viaje puede convertirse en todo un proyecto vacacional.

Elogio del Horizonte, escultura de Eduardo Chillida. Cerro de Santa Catalina, Gijón.
Elogio del Horizonte, escultura de Eduardo Chillida. Cerro de Santa Catalina, Gijón.

Nuestro agradecimiento al Patronato Provincial de Turismo de la Diputación de Cádiz, la Oficina Municipal de Turismo de Ciudad Real, Visita Logroño y Turismo Asturias por la cesión de las imágenes que ilustran este artículo.

14 de agosto de 2025. Por Emiliano Sánchez-Crespo. Fotos: Stefano Giuliani / Turismo de Ciudad Real / Visita Logroño / Turismo Asturias.